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Tendinitis de Aquiles en Runners: Causas, Tratamiento y Prevención

Tendinitis de Aquiles en Runners: Causas, Tratamiento y Prevención

La lesión que más temen los corredores. Aprende a identificar la tendinopatía de Aquiles, tratarla con ejercicios excéntricos y volver a correr sin dolor.

Lesiones · 23 febrero 2026 · 13 min lectura

Si sientes un dolor punzante en la parte trasera del tobillo al dar los primeros pasos por la mañana, o notas que tu tendón de Aquiles se queja cada vez que subes una cuesta, probablemente estás lidiando con una tendinopatía aquílea. Es la segunda lesión más frecuente en corredores —solo por detrás de la fascitis plantar— y una de las más traicioneras: si la ignoras, puede cronificarse y dejarte meses fuera.

La buena noticia es que la ciencia del entrenamiento ha avanzado mucho. Hoy sabemos que el reposo absoluto no es la solución: el tendón necesita carga controlada para repararse. Esta guía te explica todo lo que necesitas como runner: desde entender qué tipo de tendinopatía tienes hasta el protocolo de ejercicios excéntricos, las zapatillas que ayudan y cuándo es el momento de acudir a un profesional.

En este artículo

  • Qué es la tendinopatía de Aquiles
  • Síntomas: cómo reconocerla
  • Causas en corredores
  • Tratamiento: gestión de carga
  • Ejercicios específicos
  • Zapatillas durante la recuperación
  • Cómo prevenir la tendinitis de Aquiles
  • Cuándo ir al médico
  • Volver a correr: criterios y protocolo
  • Preguntas frecuentes

Qué es la tendinopatía de Aquiles

El tendón de Aquiles es el tendón más grande y fuerte del cuerpo humano. Conecta los músculos de la pantorrilla —el gastrocnemio (gemelos) y el sóleo— con el hueso del talón (calcáneo). Su función es esencial para correr: almacena y libera energía elástica en cada zancada, soportando fuerzas de hasta 8 veces tu peso corporal durante la carrera.

Cuando la carga que recibe el tendón supera repetidamente su capacidad de recuperación, las fibras de colágeno se desorganizan y el tejido empieza a degenerarse. Esto es la tendinopatía de Aquiles. El término más preciso ya no es «tendinitis» (que implica inflamación) sino tendinosis en la mayoría de casos crónicos, ya que las biopsias muestran degeneración del tejido sin células inflamatorias activas.

Tendinitis vs. tendinosis: por qué importa

Esta distinción cambia completamente el tratamiento:

  • Tendinitis (fase aguda): inflamación real del tendón, habitual en las primeras 2-4 semanas. Responde a hielo, reposo relativo y antiinflamatorios
  • Tendinosis (fase crónica): degeneración del colágeno sin inflamación, cuando el problema lleva meses. No responde a antiinflamatorios; necesita carga mecánica progresiva (ejercicios excéntricos) para estimular la remodelación del tejido

La mayoría de corredores que acuden a consulta ya tienen tendinosis, porque han ignorado los síntomas durante semanas o meses. Cuanto antes actúes, más rápida será la recuperación.

Insercional vs. media porción: dos problemas distintos

La localización del dolor determina el tipo de tendinopatía y condiciona el tratamiento:

  • Tendinopatía de media porción (midportion): el dolor se localiza en la zona central del tendón, 2-6 cm por encima del talón. Es la más frecuente en corredores (55-65% de los casos). Responde bien a los ejercicios excéntricos clásicos
  • Tendinopatía insercional: el dolor está justo donde el tendón se une al hueso del talón. Más común en corredores de mayor edad o con sobrepeso. Los ejercicios excéntricos clásicos pueden empeorarla; requiere un enfoque diferente evitando la dorsiflexión excesiva
Cómo saber cuál tienes: Pellizca el tendón entre los dedos pulgar e índice. Si el punto de máximo dolor está en la zona media (a unos 4 cm del talón), es de media porción. Si duele justo donde el tendón se inserta en el hueso, es insercional. Esto importa porque los ejercicios varían.

Datos clave sobre tendinopatía de Aquiles en runners

  • Prevalencia: afecta al 5-12% de los corredores, siendo más común en hombres que en mujeres
  • Edad típica: pico de incidencia entre los 35 y 55 años, aunque puede aparecer a cualquier edad
  • Recuperación: el 70-80% de los casos se resuelven con tratamiento conservador (ejercicios excéntricos y gestión de carga)
  • Recurrencia: hasta un 27% de los corredores sufren una recurrencia en los 5 años siguientes si no mantienen el fortalecimiento

Síntomas: cómo reconocerla

La tendinopatía de Aquiles tiene un patrón de dolor característico que evoluciona si no se trata. Conocer las señales tempranas es clave para actuar antes de que se cronifique.

Rigidez matutina: la primera señal

El síntoma más precoz es la rigidez y dolor en el tendón al dar los primeros pasos por la mañana. Durante la noche, el tendón se acorta y pierde lubricación. Al levantarte, sientes el tobillo rígido y dolorido. Esta molestia suele mejorar en 10-30 minutos al empezar a moverte, lo que lleva a muchos corredores a ignorarla.

Patrón de dolor durante la carrera

El dolor sigue un patrón típico en fases tempranas:

  • Al empezar: molestia al inicio de la carrera durante los primeros 5-10 minutos
  • Calentamiento: el dolor mejora o desaparece conforme el tendón se calienta
  • Después de correr: el dolor reaparece con más intensidad 1-2 horas después de terminar
  • Fase avanzada: si progresa, el dolor está presente durante toda la carrera y empeora con cuestas y velocidad

Engrosamiento del tendón

En tendinopatías que llevan semanas o meses, es común notar que el tendón afectado está más grueso que el sano. Si comparas ambos tobillos, puedes sentir un nódulo o bulto palpable en la zona dolorida. Este engrosamiento indica que hay tejido desorganizado y es una señal de que la tendinopatía lleva tiempo instalándose.

Crepitación

Algunos corredores notan una sensación de crujido o roce al mover el tobillo arriba y abajo. Esto puede indicar inflamación del paratendón (la vaina que envuelve el tendón) o adherencias entre el tendón y los tejidos circundantes.

Dolor en actividades específicas

  • Subir escaleras: el tendón trabaja más al empujar hacia arriba
  • Ponerse de puntillas: dolor al intentar elevarse sobre un pie
  • Correr cuesta arriba: la dorsiflexión forzada estira el tendón bajo carga
  • Cambios de ritmo: las aceleraciones exigen contracciones rápidas al tendón
Señal de alerta temprana: Si notas rigidez en el tendón de Aquiles al levantarte que desaparece al caminar un poco, es el momento ideal para actuar. Empieza con ejercicios isométricos suaves y revisa tu carga de entrenamiento antes de que el problema escale.

Causas en corredores

La tendinopatía de Aquiles aparece cuando la carga que recibe el tendón supera su capacidad de adaptación. Raramente hay una sola causa: es la suma de varios factores lo que acaba desbordando al tendón.

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Debilidad del tríceps sural (gemelos y sóleo)

Es el factor más importante y el más infravalorado. Los músculos de la pantorrilla son el motor que mueve el tendón. Si están débiles, el tendón absorbe una proporción mayor de la carga mecánica. Muchos corredores corren 40-50 km por semana pero nunca hacen ejercicios específicos de fuerza de pantorrilla. El resultado es un tendón que trabaja por encima de su umbral en cada zancada.

Aumento súbito de carga

La causa clásica en runners. Subir el kilometraje semanal más de un 10%, añadir sesiones de velocidad o cuestas sin progresión, o duplicar el volumen para preparar una carrera en poco tiempo. El tendón se adapta, pero necesita tiempo: los tejidos tendinosos tardan más en remodelarse que el músculo o el sistema cardiovascular.

Trabajo de cuestas y velocidad

Las cuestas arriba aumentan la dorsiflexión del tobillo y exigen una contracción más potente de la pantorrilla. Las series de velocidad y los cambios de ritmo generan picos de carga elevados sobre el tendón. Añadir demasiado volumen de cuestas o velocidad de golpe es una de las formas más rápidas de provocar una tendinopatía.

Zapatillas con drop bajo o cero

Las zapatillas minimalistas o de drop bajo (0-4 mm) colocan al tendón de Aquiles en una posición más estirada, lo que aumenta la demanda sobre él. Si estás acostumbrado a zapatillas con drop de 10-12 mm y cambias a unas de drop 4 mm sin una transición gradual de varias semanas, estás invitando al tendón a quejarse. Consulta nuestra guía de zapatillas de running para elegir bien.

Rigidez de la pantorrilla

Unos gemelos y sóleo acortados limitan la dorsiflexión del tobillo, lo que obliga al tendón a trabajar en rangos de movimiento que lo sobrecargan. Es una causa habitual en corredores que pasan muchas horas sentados durante el día y no estiran después de entrenar. Puedes consultar nuestra guía de estiramientos para corredores para trabajar la flexibilidad.

Otros factores de riesgo

  • Edad: el tendón pierde elasticidad y capacidad de regeneración a partir de los 35-40 años. Los runners veteranos necesitan más tiempo de recuperación entre sesiones exigentes
  • Sobrepeso: cada kilo extra incrementa la carga sobre el tendón durante la carrera, donde las fuerzas se multiplican
  • Superficie dura: correr siempre sobre asfalto sin variar genera un estrés repetitivo constante sobre las mismas estructuras
  • Biomecánica: la sobrepronación excesiva genera un efecto de «látigo» sobre el tendón, especialmente en su porción media
  • Medicamentos: ciertos antibióticos (fluoroquinolonas como el ciprofloxacino) debilitan los tendones y aumentan el riesgo de rotura
  • Entrenamiento tras descanso: volver al volumen previo después de unas vacaciones o una lesión sin readaptación progresiva

Tratamiento: gestión de carga

El enfoque actual del tratamiento de la tendinopatía de Aquiles ha cambiado radicalmente: el reposo absoluto está contraindicado. El tendón necesita estímulos mecánicos controlados para remodelarse. El concepto clave es gestión de carga: reducir lo que irrita pero mantener lo que estimula la reparación.

Fase 1: Isométricos y alivio del dolor (semanas 1-2)

Los ejercicios isométricos (mantener una posición sin movimiento) son el primer paso. Tienen un efecto analgésico inmediato sobre el tendón y empiezan a estimular la síntesis de colágeno sin generar el estrés del movimiento.

  • Isométricos de pantorrilla: mantener la posición de puntillas 30-45 segundos, 4-5 repeticiones, 2-3 veces al día
  • Reducir carga de carrera: baja el volumen semanal un 30-50%. Elimina temporalmente cuestas, series y cambios de ritmo
  • Hielo post-actividad: 10-15 minutos con hielo envuelto en tela sobre el tendón, solo en fase aguda con inflamación visible
  • Evitar estiramientos agresivos: en fase aguda, estirar el tendón puede empeorar la irritación. Los isométricos son más seguros
Importante: Los antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno) pueden aliviar el dolor a corto plazo, pero hay evidencia de que interfieren con la reparación del tendón a medio plazo. Úsalos solo si el dolor es incapacitante y durante un máximo de 5-7 días, siempre bajo indicación médica.

Fase 2: Ejercicios excéntricos — Protocolo de Alfredson (semanas 2-12)

Los ejercicios excéntricos son el pilar del tratamiento. En un excéntrico, el músculo se alarga mientras genera fuerza (la fase de bajada en una elevación de talones). Este tipo de carga estimula la remodelación del colágeno desorganizado.

El protocolo de Alfredson, desarrollado en 1998, sigue siendo el referente:

  • 2 ejercicios: bajada de talones con rodilla extendida (gemelos) y con rodilla flexionada (sóleo)
  • 3 series de 15 repeticiones de cada ejercicio, 2 veces al día, 7 días a la semana
  • Duración mínima: 12 semanas
  • Se permite dolor moderado durante la ejecución (hasta 4-5 sobre 10)
  • Progresión: añadir peso progresivamente (mochila con libros, chaleco lastrado) cuando se puedan hacer las 3x15 sin dolor

Fase 3: Carga funcional progresiva (semanas 8-16)

  • Ejercicios concéntricos-excéntricos combinados: elevaciones completas de talones con carga añadida
  • Ejercicios pliométricos suaves: saltos a una pierna, saltos a la comba, multisaltos de baja intensidad
  • Vuelta progresiva a la carrera: siguiendo el protocolo de vuelta (ver sección más abajo)
  • Reintroducción gradual de cuestas y velocidad: solo después de 4-6 semanas corriendo sin dolor

Tratamientos complementarios (si no hay mejora en 3 meses)

  • Ondas de choque extracorpóreas (ESWT): la evidencia más sólida después de los excéntricos. Estimulan la vascularización y remodelación del tendón
  • Inyección de PRP: plasma rico en plaquetas. Resultados prometedores pero evidencia aún limitada
  • Terapia manual: masaje de fricción transversal, liberación miofascial del tríceps sural y puntos gatillo
  • Inyección de corticoides: último recurso por el riesgo de debilitar y romper el tendón. Solo indicado en tendinopatía insercional con bursitis asociada

Ejercicios específicos

Estos son los ejercicios con mayor evidencia científica para la tendinopatía de Aquiles en corredores. Haz los ejercicios 1-3 a diario; los ejercicios 4-6 se incorporan 3-4 veces por semana como trabajo de fuerza complementario.

1. Bajada excéntrica de talones con rodilla extendida (gemelos)

De pie en un escalón o bordillo, apoyado solo con la parte delantera de los pies. Súbete a la posición de puntillas usando ambas piernas. Luego, levanta la pierna sana y baja lentamente solo con la pierna afectada durante 3-5 segundos hasta que el talón quede por debajo del nivel del escalón. Vuelve a subir con ambas piernas. 3 series de 15 repeticiones, 2 veces al día. Añade peso con mochila cuando puedas hacerlo sin dolor.

2. Bajada excéntrica de talones con rodilla flexionada (sóleo)

Mismo ejercicio que el anterior pero con la rodilla de la pierna afectada ligeramente flexionada (unos 20-30 grados). Esto transfiere la carga del gemelo al sóleo, que es el músculo que más trabaja durante la carrera a ritmos suaves. 3 series de 15 repeticiones, 2 veces al día. El sóleo es clave para corredores de fondo.

3. Isométrico de pantorrilla en pared

De pie frente a una pared, eleva un pie hasta la posición de puntillas y mantiene la posición durante 30-45 segundos. El músculo trabaja sin movimiento, lo que reduce el dolor y empieza a cargar el tendón de forma segura. 4-5 repeticiones por pierna, 2-3 veces al día. Ideal como calentamiento antes de correr o como ejercicio de alivio cuando el tendón está muy irritado.

4. Elevaciones de talones sentado con carga (sóleo)

Sentado en una silla con los pies apoyados en el suelo, coloca peso sobre las rodillas (disco, mochila pesada). Eleva los talones lentamente (3 segundos arriba, 3 segundos abajo). 3 series de 10-12 repeticiones, 3 veces por semana. Este ejercicio aísla el sóleo y permite añadir carga pesada de forma segura y controlada.

5. Elevación de talones a una pierna (progresión avanzada)

De pie sobre un escalón, eleva el talón a la posición máxima de puntillas con una sola pierna, manteniendo 2 segundos arriba y bajando controladamente en 3-4 segundos. 3 series de 8-12 repeticiones, 3 veces por semana. Este ejercicio combina la fase concéntrica y excéntrica y es la progresión natural antes de volver a correr. Objetivo: poder hacer 20 repeticiones a una pierna sin dolor.

6. Fortalecimiento de cadera y glúteos

La debilidad de glúteos y estabilizadores de cadera altera la biomecánica de la pierna y sobrecarga el tendón. Incluye sentadillas a una pierna (3x10), puente de glúteos a una pierna (3x12) y zancadas laterales con goma elástica (3x15). 3 veces por semana. Es un complemento esencial que muchos corredores pasan por alto. Consulta también nuestra guía sobre prevención de lesiones en running.

Nota para tendinopatía insercional: Si tu dolor está justo en la inserción (donde el tendón se une al hueso), evita que el talón baje por debajo del nivel del escalón. Haz los excéntricos desde el suelo, no desde un escalón, para limitar la dorsiflexión. La compresión del tendón contra el hueso en la posición de dorsiflexión máxima empeora la tendinopatía insercional.

Zapatillas durante la recuperación

El calzado juega un papel terapéutico importante en la tendinopatía de Aquiles. La zapatilla correcta reduce la carga sobre el tendón y facilita la recuperación, mientras que la incorrecta puede perpetuar el problema.

Qué buscar en una zapatilla durante la recuperación

  • Drop de 10-12 mm: un drop alto eleva el talón respecto a la puntera, lo que reduce la tensión sobre el tendón de Aquiles al acortar la distancia que tiene que estirarse. Es la característica más importante durante la recuperación
  • Buena amortiguación en el talón: reduce las fuerzas de impacto que se transmiten al tendón en cada zancada
  • Collar del talón suave: un contrafuerte o collar rígido que presiona directamente sobre el tendón puede irritar la zona insercional. Busca zapatillas con un collar acolchado y flexible
  • Suela con rocker (curvatura): una geometría de balanceo facilita la transición del pie y reduce el trabajo que tiene que hacer la pantorrilla al despegarse del suelo

Qué evitar

  • Zapatillas de drop cero o minimalistas: colocan al tendón en una posición de máxima tensión. No son adecuadas durante la recuperación
  • Racing flats o zapatillas de competición: suelen tener drop bajo y poca amortiguación
  • Zapatillas con más de 700-800 km: la amortiguación desgastada aumenta la carga sobre el tendón
  • Cambiar de modelo bruscamente: cualquier cambio de calzado debe ser gradual

Consulta nuestra guía completa de zapatillas de running para elegir el modelo más adecuado. Las Hoka Clifton (drop 5 mm pero con geometría rocker que compensa), Brooks Ghost 16 (drop 12 mm) y ASICS Gel-Nimbus 26 (drop 8 mm) son opciones habituales entre corredores que se recuperan de tendinopatía de Aquiles.

Alzas de talón temporales

Una estrategia útil durante las primeras semanas es colocar una alza de talón de 6-10 mm dentro de la zapatilla (tanto de correr como de calle). Esto eleva el talón, reduce la tensión sobre el tendón y proporciona alivio inmediato. Es una medida temporal: se retira gradualmente a lo largo de 4-6 semanas conforme el tendón mejora.

Cómo prevenir la tendinitis de Aquiles

La prevención de la tendinopatía de Aquiles se basa en tres pilares: fortalecer la pantorrilla, progresar la carga de forma inteligente y cuidar la recuperación. Si ya has sufrido una, estas estrategias son aún más importantes para evitar la recurrencia.

Fortalecimiento progresivo de la pantorrilla

La mejor prevención es un tendón fuerte. Incorpora elevaciones de talones a tu rutina semanal de forma permanente, no solo cuando te duele:

  • Elevaciones bilaterales: 3 series de 15 repeticiones, 3 veces por semana como mantenimiento
  • Elevaciones a una pierna: 3 series de 10-12 repeticiones, 2-3 veces por semana
  • Progresa añadiendo peso: el objetivo a largo plazo es poder hacer una elevación a una pierna con el 25-30% de tu peso corporal añadido
  • Incluye variación: rodilla extendida (gemelos) y rodilla flexionada (sóleo)

Progresión inteligente del entrenamiento

  • Regla del 10%: no aumentes el kilometraje semanal más del 10% por semana
  • Introducción gradual de cuestas: añade cuestas de forma progresiva, empezando con pendientes suaves
  • Velocidad con base: no añadas series de velocidad hasta tener una base sólida de volumen
  • Semanas de descarga: cada 3-4 semanas, reduce el volumen un 20-30% para que los tejidos se adapten
  • Transición de calzado gradual: si cambias de modelo, alterna con el antiguo durante 2-3 semanas

Calentamiento adecuado

Nunca empieces a correr al máximo desde el primer metro. Un calentamiento de 5-10 minutos caminando rápido o trotando muy suave permite que el tendón aumente su temperatura, mejore su vascularización y gane elasticidad antes de soportar cargas elevadas. Los ejercicios isométricos de pantorrilla (30 segundos a una pierna) son un excelente calentamiento específico.

Actividad cruzada (cross-training)

Complementar la carrera con actividades de menor impacto sobre el tendón —ciclismo, natación, elíptica— te permite mantener la forma cardiovascular sin sobrecargar siempre las mismas estructuras. Es especialmente útil en las semanas de mayor volumen o cuando notas que el tendón empieza a quejarse.

Monitorizar las señales de alerta

Presta atención a la rigidez matutina. Si aparece de forma consistente durante más de 2-3 días seguidos, es una señal de que el tendón está acumulando carga. Reduce el volumen de entrenamiento y refuerza los isométricos antes de que el problema escale.

Cuándo ir al médico

La mayoría de las tendinopatías de Aquiles responden al tratamiento con ejercicios excéntricos y gestión de carga. Sin embargo, hay situaciones en las que necesitas la valoración de un profesional:

  • El dolor no mejora tras 3-4 semanas de ejercicios excéntricos y reducción de carga
  • El dolor empeora progresivamente a pesar de seguir el protocolo
  • Chasquido súbito durante la carrera: si sientes un «latigazo» o «pedrada» en la parte trasera del tobillo seguido de dolor intenso, podría ser una rotura parcial o completa del tendón. Deja de correr inmediatamente y acude a urgencias
  • Bulto o engrosamiento importante: un nódulo palpable grande puede indicar tendinosis avanzada o rotura parcial
  • Dolor bilateral: tendinopatía en ambos tendones a la vez puede ser señal de una causa sistémica (medicamentos, enfermedad metabólica)
  • Dificultad para ponerte de puntillas: indica debilidad significativa que necesita evaluación
  • Hinchazón difusa o enrojecimiento: puede indicar inflamación del paratendón o infección

Pruebas diagnósticas

  • Ecografía: primera opción. Detecta engrosamiento, roturas parciales, neovascularización (nuevos vasos sanguíneos asociados al dolor) y calcificaciones. Es dinámica: se puede hacer con el tobillo en movimiento
  • Resonancia magnética (RM): más detallada que la ecografía, útil cuando se sospecha rotura parcial o para planificar una intervención quirúrgica
  • Radiografía: no muestra el tendón, pero puede revelar calcificaciones en la inserción o deformidades óseas (enfermedad de Haglund)

A qué especialista acudir

  • Fisioterapeuta deportivo: primera opción para la rehabilitación activa. Puede supervisar el protocolo de ejercicios, hacer terapia manual y ajustar la progresión
  • Traumatólogo deportivo: necesario si se sospecha rotura, si falla el tratamiento conservador o si se necesita diagnóstico por imagen avanzado
  • Podólogo deportivo: útil si hay un componente biomecánico (sobrepronación, desalineación) que contribuye al problema

Volver a correr: criterios y protocolo

La vuelta a la carrera tras una tendinopatía de Aquiles debe ser progresiva y basada en criterios funcionales, no en fechas arbitrarias. Volver demasiado pronto es la causa número uno de recaída.

Criterios para empezar a correr

  • Puedes caminar 30 minutos a paso ligero sin dolor durante ni después
  • La rigidez matutina ha desaparecido o dura menos de 5 minutos
  • Puedes hacer 20 elevaciones de talones a una pierna sin dolor significativo
  • Puedes hacer 3 saltos a una pierna sin dolor
  • El engrosamiento del tendón se ha reducido (cómpara con el otro lado)

Protocolo de vuelta gradual (6-8 semanas)

  • Semana 1: Caminar 25 min + trotar suave 5 min (3 sesiones, días alternos). Mantener ritmo por debajo de zona 2
  • Semana 2: Caminar 15 min + trotar 10 min. Monitorizar dolor y rigidez matutina al día siguiente
  • Semana 3: Caminar 10 min + trotar 15 min. Si el tendón está bien, añadir una cuarta sesión
  • Semana 4: Trotar 20-25 min continuo a ritmo suave. Terreno llano, sin cuestas
  • Semana 5: Aumentar a 25-30 min. Permitir ligeras variaciones de ritmo, pero sin series estructuradas
  • Semana 6: 30-35 min. Introducir cuestas suaves de forma gradual
  • Semana 7-8: 35-40 min. Añadir progresiones de ritmo suaves. Valorar reintroducir series cortas
Regla del día siguiente: Después de cada sesión de carrera, evalúa cómo está el tendón a la mañana siguiente. Si la rigidez matutina ha aumentado respecto al día anterior, has hecho demasiado. Reduce el volumen de la siguiente sesión un 20-30%. Si la rigidez no ha cambiado, puedes mantener o progresar ligeramente.

Errores comunes en la vuelta

  • Abandonar los excéntricos: sigue con los ejercicios de fortalecimiento al menos 6 meses después de volver a correr. No los dejes porque «ya no duele»
  • Volver al volumen previo demasiado rápido: el tendón ha perdido capacidad durante la lesión. Necesitas 3-4 meses para recuperar tu nivel previo
  • Añadir cuestas y velocidad pronto: espera al menos 4-6 semanas de carrera sin dolor en llano antes de introducir trabajo de cuestas o velocidad
  • Ignorar las señales: si el tendón vuelve a quejarse, retrocede una semana en el protocolo inmediatamente. Consulta también nuestro artículo sobre la rodilla del corredor y la periostitis tibial para entender otras lesiones comunes durante la vuelta al entrenamiento

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en curarse la tendinitis de Aquiles?

La tendinopatía de media porción suele mejorar significativamente en 6 a 12 semanas con ejercicios excéntricos y gestión de carga. Los casos insercionales tienden a ser más lentos y pueden requerir 3 a 6 meses. Los casos crónicos de más de un año pueden necesitar tratamientos adicionales como ondas de choque o infiltraciones de PRP.

¿Puedo seguir corriendo con tendinitis de Aquiles?

En muchos casos sí, pero con ajustes. La clave es gestionar la carga, no eliminarla. Si el dolor durante la carrera no supera un 3 sobre 10, no empeora al día siguiente y no aumenta la rigidez matutina, puedes mantener un volumen reducido. Elimina temporalmente cuestas, series de velocidad y superficies irregulares.

¿Cuál es la diferencia entre tendinitis y tendinosis de Aquiles?

La tendinitis implica inflamación aguda del tendón, común en las primeras semanas. La tendinosis es una degeneración crónica del tejido sin inflamación activa, habitual cuando el problema lleva meses. El tratamiento varía: la tendinitis responde a antiinflamatorios y reposo relativo, mientras que la tendinosis necesita carga progresiva con ejercicios excéntricos para estimular la remodelación del colágeno.

¿Qué zapatillas debo usar con tendinitis de Aquiles?

Durante la recuperación, elige zapatillas con un drop de 10-12 mm para reducir la tensión sobre el tendón. Evita zapatillas minimalistas o de drop cero. Modelos con buena amortiguación como las Hoka Clifton, Brooks Ghost o ASICS Gel-Nimbus son buenas opciones. Las alzas de talón temporales dentro de la zapatilla también pueden ayudar.

¿Los ejercicios excéntricos duelen al hacerlos?

Es normal sentir molestia leve durante los excéntricos, especialmente las primeras semanas. El protocolo de Alfredson acepta dolor moderado (hasta 4-5 sobre 10) durante la ejecución. Sin embargo, el dolor no debe ser severo y debe disminuir gradualmente con las semanas. Si aumenta sesión tras sesión, reduce la carga o consulta a un profesional.

¿El hielo ayuda con la tendinitis de Aquiles?

El hielo puede aliviar el dolor en la fase aguda (primeras 2-3 semanas), aplicado 10-15 minutos tras la actividad. Sin embargo, en tendinopatías crónicas no hay inflamación activa, por lo que el hielo solo enmascara síntomas. En estos casos, los ejercicios de carga progresiva son mucho más efectivos que la crioterapia.

¿Cuándo debo ir al médico por dolor en el tendón de Aquiles?

Consulta a un profesional si el dolor no mejora tras 3-4 semanas de ejercicios y gestión de carga, si notas un bulto o engrosamiento visible, si sientes un chasquido súbito seguido de dolor intenso, si el dolor es bilateral, o si tienes dificultad para ponerte de puntillas.

CR
Carlos Ruiz
Fundador de CorrerJuntos · Runner desde 2018
Más de 8.000 km corridos y dos episodios de tendinopatía de Aquiles superados. Este artículo combina experiencia personal con la evidencia científica más reciente sobre rehabilitación tendinosa.
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